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sábado, 31 de octubre de 2015

Cuento de terror ciclista





Era un día 31 de Octubre, un apacible día de rodar y rodar por las calles de Bicilandia, y ahí estaba yo , pedaleando por Atocha , a ritmo de rock and roll , el ambiente era fresco, y ligeramente húmedo, lo más agradable del mundo, y eso que eran las seis de la tarde, no había apenas bicis en la carretera, solo los bici-bus, con algún pasajero leyendo el periódico mientras daba parte de su fuerza al autobús a través de los pedales, los bici-taxi estaban vacíos , y los policías en bici deambulaban sin trabajo.




El paseito era relajante, el día era perfecto, una vuelta por bicilandia y por la tarde bicicletada como cada jueves fin de mes, ahí estaba la Cibeles , imponente como siempre con su carro y sus leones, mirando a la calle Alcalá .
Luego colón en lo alto de su columna , y de ahí hasta las torres Kyo.
El sol se despidió entre las montañas y salió la luna  , una luna grande y brillante , que ennegrecía las nubes de su alrededor.
Se hizo la hora de la bicicletada, así que bajé hasta Cibeles de nuevo, y allí estaban los miles de ciclistas , la jauría no ocultaba  las ganas de rodar, sonaban los timbres de las bicis , semáforo verde y salimos , la ciudad entera estaba como de costumbre en la fiesta de la bici de cada mes, todo Madrid allí rodando, cuesta abajo hacia Atocha.
Nos introducimos en la rotonda y allí fue, venía de Avenida Ciudad de Barcelona, una oscura sombra grande y  tenebrosa, estaba hecho de metal , tenía cristales a los lados, sonaba como un dinosaurio enfurecido, y de su retaguardia expulsaba una nube enorme de humo tóxico negro como el carbón, y lucía un logotipo con una W.


Nunca habíamos visto nada igual, un extraterrestre en bicilandia.
-¿ qui,qui,quien eres?- preguntó una chica sorprendida.
El oscuro ser aceleró de forma violenta y embistió la bicicleta amarilla de la chica, que quedó tendida en el suelo inconsciente y ensangrentada.
La muchedumbre retrocedió con pavor , la chica no se movía pero su bici si, incrédulos de nosotros que veíamos como se retorcía el metal de la susodicha , su color oscurecía, ganaba en volumen, hasta convertirse en un nuevo ejemplar con la W.


Los dos extraterrestres encendieron sus luces delanteras y se pusieron a embestir a diestro y siniestro, siniestro  , siniestro era el panorama, cada bici embestida era un nuevo monstruo creado.
La rotonda de Atocha  fue el inicio, nos vino sin previo aviso, no sabemos de donde salió el W original, pero ya era tarde, una tras otra las bicicletas se retorcían y transformaban y luego mataban a sus dueños.

Yo corrí y corrí hasta mi casa, pero al llegar Vallecas ya estaba tomado , las máquinas W tenían el poder, las fui esquivando temblorosamente, hasta llegar al parque Tierno Galván,  allí no podrían escalar y sin mucho más esfuerzo llegué a mi casa.

Mi madre temblaba de miedo junto a mi hermano.
-Te he estado llamando-dijo llorando mi madre
-Han debido cortar las líneas,¡mira!, el teléfono no funciona- Razoné
-¿Qué son?¿de donde han salido?
-no lo se mama, pero eso no importa ahora, quedémonos aquí hasta que actúe el ejército.
-Desde que Pablo Iglesias es presidente no tenemos ejercito ¿recuerdas?
-Outch, aun así aguantaremos aquí como podamos.
Sonaban cristales rotos, calles incendiadas, gritos de sangre y dolor, el caos reinaba por bicilandia , no había luz en ningún lado.
Se hizo tarde  , y mi hermano que no aguantó ,se quedó dormido.
Mi madre nos abrazaba.
De repente mi hermano empezó a convulsionar, a moverse espasmódicamente, como si estuviese poseído, a un lado y otro.
-Ángel, Ángel, ¿ que te pasa?, Ángel- chillaba mi madre.
-aaaahhhh-gritaba mi hermano con los ojos cerrados y sin parar de moverse.
Se despertó repentinamente y totalmente nervioso.
-¿Qué te ha pasado?-insistíamos
-Una pesadilla, soñaba que un W me atropellaba la pierna- y cuando se miró tenia las marcas del neumático en la pierna.
-¡Mierdas!, este cuento me lo se, no podemos quedarnos dormidos- los nervios se apoderaron de mi.
La noche fue larga, de nervios, pero llegamos a un nuevo amanecer , que no parecía amanecer porque el cielo estaba nubladísimo y gris.
Comida teníamos de sobra , pero no agua ni bebida. Fui a comprobar mi bicicleta, por si hubiese sufrido alguna transformación pero ahí seguía, me monté en ella y recordé lo que sentí el día anterior , antes de que todo esto empezase, los días eran demasiado cortos y felices, el sol brillaba, y si llovía tampoco pasaba nada, las cuestas de Madrid se llevaban mis preocupaciones lejos, y…….
-¿Qué pasa?, el asfalto se mueve, se está sacudiendo como una alfombra- pensaba.


Se oia un ruido de fondo ¡¡brumm!¡brumm!  , al otro extremo de la carretera ondulada apareció un W a rayas verdes y rojas, con el capó chamuscado.


-¡brummmmm!-aceleró hacia mi , y empecé a correr, pero resulta que no avanzaba, ¡era la carretera que parecía una cinta de esas de correr!.
-¡Me he dormido!, ¡mamá despiértame!-no podía más
Pero allí estaban mi madre y mi hermano, junto a mi, ¡en mi sueño!
-¡os habéis quedado dormidos tambien!
-¡ñiuuuuuuuuuuuuuuuu!
-¡Noooooooo!-el W atropelló a mi familia y venía a por mi
-¡ñiuuuuuuuu!
-¡socorro!-gritaba en el vacío de mi sueño-¡noooooooo!
Y me desperté, gracias a dios era una pesadilla acojonante, estaba sudando subí la persiana, el dulce sol me dio en la cara y abrí la ventana para refrescarme, y……¡vi un volskwagen pasando por la calle!.

¡¡Feliz Halloween!!,

 y si de verdad no te ha dado miedo este cuento salgamos con la bici como cada día.

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