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domingo, 4 de agosto de 2013

CAMINO DE SANTIAGO: Primera jornada (León-Rabanal del Camino 70 km)

Llegamos a León mi colega Oscar y yo con las bicis sin plegar en un tren intercity a eso de las once de la noche. Tiramos de las bicicletas con sus alforjas puestas que pesaban como yo cada una, una vez fuera de la estación, con todo el agradable fresquito que corre por el norte nos montamos y empezamos a pedalear siguiendo las indicaciones que una señora nos había dado hasta el famoso albergue de las Carvajalas , atravesé varias calles de león por la carretera con el viento fresco que zarandeaba el chaleco esa mágica noche de Julio de dos mil trece .
Dos leones de piedra me dieron la bienvenida al cruzar un puente , y tras una rotonda llegué a la zona peatonal, que supongo sería el centro histórico de León.


En una plaza antigua y empedrada encontramos el albergue de las Carvajalas, antiguo convento , ahora mitad albergue mitad hotel . Ahí estaba completo, ¡¡claro!! eran las once y pico de la noche, cruzamos los dedos y buscamos el segundo albergue, si en este no encontrábamos sitio debíamos pedalear cinco kilómetros hasta el pueblo de Virgen del Camino.
Por suerte cogimos las dos últimas plazas del albergue de san Francisco, que durante el invierno es un colegio, y nos estamparon el primer sello en la credencial del peregrino.
Pusimos las bicis en un cuarto interior, atadas, y desmontamos las alforjas y el saco.
Aquí es donde llegué a la conclusión de que debería haber albergues para roncadores , a mi lo de que huela a pies, a sudor, o que halla bichos me da igual, pero los sonidos por la noche no los llevo bien.
Nos toco dormir con un Barcelonés , que parecía una harley davison de lo que roncaba, si hasta se movían las cortinas. El caso es que esa noche no dormimos, cosa que yo ya me esperaba, por eso de los nervios.
Nos levantamos el día siguiente a las seis y media, y Oscar como de costumbre no paraba de hablar, se puso a hablar a esa hora con una chica de Madrid y otra de Barcelona que habían estado en el hospital por problemas en los pies.
Oscar pretendía salir antes de las siete sin desayunar, cosa que para mi es imposible, por eso esperé a que abrieran el bar de enfrente, y tomé un desayuno vallecano de zumo de naranja y leche con galletas,y puse el sello del bar.
Montamos de nuevo las alforjas y el saco.
Oscar se puso a hablar con la camarera sobre el estado del albergue, y es que él trabaja en hostelería y conoce como debe estar todo.Puso verde el albergue, aunque la verdad yo me esperaba algo mucho peor de los albergues, y hasta teníamos calefacción.
El caso es que como Oscar se enrollo como una persiana acabamos poniéndonos en marcha a las ocho de la mañana. Claro siendo el primer día y con los nervios tenia muchas ganas de tirar, y así fue que empecé a dar pedales por león, una bonita ciudad con unas bonitas cuestas, pero estaba con mucha energía a pesar de no haber pegado ojo.
¡¡Fiuuuuuuu!!, iba yo como una bala , y a todos los peregrinos les decía -¡buen camino!, frase típica en el camino de Santiago, y ellos, que iban medio dormidos,se despertaban a mi paso con mi voz y mi galope.
Subí y subí, y llegue a Virgen del Camino , donde un buen señor daba galletas y dulces, y donde pude sellar.
También en ese pueblito pequeño hay una pequeña iglesia con un porche exterior, en cuyo techito se podía ver estos estampados:




eché un ojo al pueblo de no mas de dos pasos de largo y seguí el camino que continuaba siguiendo una carretera secundaria .
El siguiente pueblito en el que paré era parecido, se llamaba San Miguel del camino, pero aquí la iglesia no era reseñable y no había mucho que ver.
Poco mas halla de este pueblo se me ocurrió parar y llamar a mi fiel acompañante para ver por donde iba y encontrarnos. El iba mucho mas despacito que yo, que soy un rayo encendido, y así pasó que estando yo a más de diez kilómetros de León él estaba saliendo todavía de la ciudad por esas cuestas.
Tuve que esperar una hora a encontrarme con él. Oscar es más nervioso que yo por eso al no ver indicaciones del camino se puso nervioso y pensó que se había perdido, pero con voz paciente, con la voz de un chico que se ha perdido incontables veces, y que incluso alguna vez han tenido que venir a por mi muy lejos, con esa voz de experiencia le dije que se calmase y que continuase siguiendo la carretera que por teléfono me decía que iba siguiendo.Esta carretera le llevaría a los pueblitos sin perdida por que no tiene desvíos.
Una hora después nos encontramos, y decidimos ir cada uno a nuestro ritmo, yo encontré en ese mismo punto a unos "granainos" que llevaban mi ritmo y él encontró otro grupo de madrileños mas afines a su parsimonioso pedalear.
Los "granainos"  me llevaron a buen ritmo hasta otro hermoso pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme como diría Don Quijote , mirad que bonito el pueblecito:


Como Don Quijote partí con Sancho , Dulcinea y Rocinante, a ritmo del infierno como los cuatro jinetes del apocalipsis.


Entramos en las tierras cercanas a  Astorga , un pedregal cuesta arriba , que nos hizo ponernos de pie en la bici . En la cima de ese repecho de grava está todo el año un Catalán que tiene un puestecito lleno de zumos y de té, después de semejante subida, y a pesar de haber desayunado se me antojó tomar tres vasos de zumo de mandarina , uno de manzana, y otro de piña. Era todo gratis, así que no pagué nada , pero los granainos quisieron dejar la voluntad , que es de lo que vive ese hombre que me dejó además un nuevo sello de la casa de los dioses, que es como se llama ese chiringuito.



Aquí en este punto , con el buche lleno llegamos a la periferia de Astorga desde donde se tienen unas impresionantes vistas.
Astorga junto con Ponferrada resultaron ser la mejores ciudades del Camino.
Astorga tenia esta iglesia :





que justo a nuestro paso hizo sonar las campanas con una melodía bonita y diferente, me sentí como si fuese el rey de la ciudad que estaba llegando a su reino.
Y este pedazo de ayuntamiento, con dos figuras al lado de la campana que hacen como si la tocasen:


Sencillamente precioso. En esa paradisiaca ciudad compré y comí plátanos para reponer fuerzas, siempre he llevado un par de plátanos y tres barritas de muesli o chocolate como mínimo.
Comiendo el plátano vi llegar a mi socio a su ritmo, le saludé y le pregunté que tal iba, y parecía mas calmado y a gusto.
Allí vimos también la catedral, y como se hizo un  poco tarde allí comí un bocata de calamares, siendo este día el que peor comí , y eso que no comí mal.

Oscar comió poco y tiró dejándome con el bocadillo, que veinte minutos después terminé.
Viendo mi estómago y mi buen saque se me ocurrió pedir otro bocata para merendar , y de paso sellé.
Arranqué con el estómago lleno y con los nervios de no saber donde pillaría albergue, aunque lo que yo tenía programado es Rabanal del Camino.
por unos caminos llanos aunque pedregosos , iba yo diciendo a todo peregrino buen camino, cuando me atizó un pequeño dolor de estómago, de gases, y es que no es bueno comer y continuar corriendo.
Pero no pasó nada, no eran dolores insoportables.

Pasé por el pueblo de Santa Catalina de Somoza, y al final , en la sombra de un árbol estaba Oscar y su nuevo acompañante, hice una nueva parada , tomé un par de barritas y como mi socio, que no había dormido, se tumbó a la sombra diminuta del árbol a descansar a eso de las tres de la tarde,yo preferí tirar, ya que solo quedaban once kilómetros hasta Rabanal, donde había albergue y donde descansaría mejor que debajo de un árbol.
Le dije a Oscar que le esperaba en Rabanal , y que me llamase al llegar.
Ese tramo era igual que hasta entonces, una llanura pedregosa, claro que a eso de las tres el sol, pegaba muy bien  , y yo no llevaba crema por que pesaba mucho, claro diréis, pero como va a pesar un botecito, pero es que ya llevaba mucho peso, quince gramos mas era inllevable.
Antes de llegar a Rabanal hay un camino de pizarras que es imposible atravesar montado, así que desmonté por primera vez , y ese tramo de dos kilómetros lo hice a pie .
Rabanal del Camino me recibió con una nueva cuesta y una fuente donde rellené la sonda de agua que Oscar me dejó.
Ultimo esfuerzo del día en esa cuestecita yyyyyyyyy, ahí estaban , Dulcinea, Rocinante y Sancho, poniéndose las botas con los platos combinados de un bar.
-¿que tal chavales?-les pregunté
-Muy bien- ¿y tu compi?
-durmiendo debajo de un árbol-dije
-¿donde habéis pillado albergue?
El albergue estaba junto al bar, y tenia de todo, así que tome plaza, me duche, guardé la bici y la até en un cobertizo de al lado.
Estuve un rato con los granainos tomándome una coca cola y dandome cuenta de que aunque no pensaba que llegaría tan lejos, contra pronostico hice setenta kilómetros y llegué hasta donde no pensaba que llegaría.
Un rato después llegó Oscar y un grupo numeroso.
Esa tarde aproveché , y aprendí a usar el jabón de lagarto con la ropa, y no lo hice muy mal, además por primera vez en mucho tiempo fuí a misa, por que allí por lo visto el cura cantaba , y se cantó en varios idiomas,cosa que vi mientras me zampaba el bocadillo de jamón york de merendar, y al final el párroco me selló , que para eso es para lo que había ido en realidad.

Me dí una vuelta por el pueblito  de dos pasos , sellé en un bar , y me fui a cenar y dormir.
La gente de por allí me dijo como consejo que me relajara, y es que es normal que siendo la primera cosa que organizo y realizo yo solo estubiese atacado, hasta que llegué a la cama y caí rendido ante el poderoso Camino que había echo.
Pensaba que pasaría hambre, y esa noche dormí con la tripa llenísima de la hamburguesa que cené y del bocata de la merienda, pensaba que pasaría frío, y dormía encima del saco muy a gusto sin arroparme, lo único que no me importaba es ir echo un guarro, cosa que tampoco pasó, por que como dice Gerard  Depardieu en la película Los Miserables"un peregrino debe llevar limpia su alma, el resto es cosa del azar".